Cuando pensé en compartir esta página, inmediatamente recordé al gran precursor de lo que hoy llamamos RSC: Enrique Shaw. Es por ello que el primer aporte que les dejo es un memo de trabajo de Enrique, que se explica por sí solo. El sabía dos cosas: que la RSC no es un agregado a la actividad de la empresa: es el cómo la empresa hace lo que hace. Y que el corazón de la RSC… es el corazón de la gente que hace a la empresa, algo bastante más grande y trascendente que su prestigio.